Alerta sobre otra pandemia: la Covid-19 puede causar 500.000 muertes más por VIH en África

Unas 17 millones de personas reciben tratamiento antirretroviral en el continente. La OMS alerta hoy del aumento de víctimas mortales por el virus del sida si se interrumpe su administración durante seis meses por la crisis

Los esfuerzos en la lucha contra el sida en África pueden retroceder más de una década si durante la pandemia del nuevo coronavirus no se garantiza la continuidad de los servicios de prevención y tratamiento del VIH. En concreto, una interrupción de seis meses en el suministro de terapia antirretroviral puede suponer un aumento de 500.000 muertes en la región subsahariana entre 2020 y 2021 por enfermedades vinculadas con el sida, como la tuberculosis entre otras, según un comunicado publicado este lunes por la Organización Mundial de la Salud y la agencia de las Naciones Unidas para la lucha contra el sida (Onusida).

“La terrible posibilidad de que medio millón más de personas en África mueran de enfermedades relacionadas con el sida es como retroceder en la Historia”, ha explicado el director general de la OMS, el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, que ha pedido a las comunidades y los socios de la organización que tomen medidas ahora.

De darse esta situación, sería un trágico récord desde 2008, cuando 950.000 personas murieron por sida en la región. En 2018, año del que se dispone de los últimos datos estadísticos, 25,7 millones de personas eran portadoras de VIH en África subsahariana, de las cuales 16,4 millones recibían tratamiento antirretroviral. Esas personas corren el riesgo de que su tratamiento se vea interrumpido debido al cierre de los servicios sanitarios que lo suministran o porque estos se centren en apoyar la respuesta a la covid-19 en detrimento de otras terapias, como la necesaria para los portadores de VIH.

Debemos leer esto como una llamada de atención a los países para identificar formas de mantener todos los servicios de salud vitales. Para el VIH, algunos países ya están tomando medidas importantes; por ejemplo, asegurando que las personas puedan recolectar paquetes de tratamiento a granel y otros productos esenciales, incluidos los equipos de autoevaluación, desde los puntos de entrega. Esto aliviaría la presión sobre los servicios de salud y la fuerza laboral de salud. También debemos asegurarnos de que los suministros mundiales de pruebas y tratamientos continúen fluyendo a los países que los necesitan”, ha añadido.

“La pandemia no debe ser una excusa para desviar la inversión en la erradicación del VIH. Existe el riesgo de que las ganancias obtenidas con tanto esfuerzo se sacrifiquen en la lucha contra la covid-19, pero el derecho a la salud significa que ninguna enfermedad se debe combatir a expensas de la otra”, ha añadido Winnie Byanyima, directora ejecutiva de Onusida.

Cuando un paciente sigue bien el tratamiento, su carga viral de VIH cae a un nivel indetectable, lo que la mantiene saludable y evita la transmisión del virus. Pero si esa persona no puede tomar la terapia antirretroviral regularmente, la carga viral aumentará, lo que afectará a su salud y, en última instancia, le puede conducir a la muerte. Incluso las interrupciones del tratamiento a corto plazo pueden tener un impacto negativo significativo en la salud y en el potencial de transmisión de virus de una persona.

La investigación utilizó diversos modelos matemáticos para analizar los efectos de posibles interrupciones en los servicios de pruebas, prevención y tratamiento del VIH causados por la covid-19. Cada modelo analizó el impacto potencial de las interrupciones del tratamiento de tres meses o seis meses sobre la mortalidad por sida y la incidencia del VIH en África subsahariana.

En el escenario de interrupción de seis meses, se estimó que el exceso de muertes relacionadas con el sida en un año oscilarían entre 471.000 y 673.000, lejos de la meta planteada por las Naciones Unidas para 2030 en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de reducir la cifra a menos de 500.000 fallecidos.

Si se da una interrupción de tres meses, el impacto será reducido pero aún significativo. Las interrupciones esporádicas del suministro de la terapia antirretroviral conducirán a una adherencia también esporádica al tratamiento, lo que llevará a un aumento de la resistencia a los medicamentos y habrá consecuencias a largo plazo para el éxito futuro del tratamiento.

Miedo a un aumento de la transmisión materno infantil

La interrupción de los servicios también podrían revertir los avances logrados en la eliminación de la transmisión del VIH de madre a hijo. Desde 2010, las nuevas infecciones por VIH en niños en África subsahariana han disminuido en un 43%, de 250.000 en 2010 a 140.000 en 2018, debido a la alta cobertura de servicios de VIH para madres y sus hijos en la región. La reducción de estos por la covid-19 durante seis meses podría aumentar drásticamente las nuevas infecciones infantiles por VIH, hasta en un 37% en Mozambique, un 78% en Malawi y Zimbabue y un 104% en Uganda.

Otros efectos significativos de la pandemia en la respuesta al sida en África subsahariana que podrían conducir a una mortalidad adicional incluyen que se reduzca la calidad de la atención clínica  debido a que los centros de salud se saturen demasiado y la posible suspensión de pruebas para detectar la carga viral.

“Cada muerte es una tragedia. No podemos quedarnos sentados y permitir que cientos de miles de personas, muchas de ellas jóvenes, mueran de manera innecesaria. Insto a los Gobiernos a que garanticen que todos los hombres, mujeres y niños que viven con el VIH reciban suministros regulares de terapia antirretroviral; es algo que, literalmente, salva vidas”, ha añadido Byanyima.

Cada escenario estudiado también consideró en qué medida una interrupción de los servicios de prevención, incluida la suspensión de la circuncisión médica masculina voluntaria, la interrupción de la disponibilidad de preservativos y la suspensión de las pruebas de VIH afectaría la incidencia del virus en la región.

El comunicado destaca la necesidad de realizar esfuerzos urgentes para garantizar la continuidad de los servicios de prevención y tratamiento del VIH a fin de evitar el exceso de muertes relacionadas con esta enfermedad y evitar el aumento de su incidencia durante la pandemia.