La pandemia paraliza el mayor centro de prevención de VIH y dispara los riesgos.

El único centro de Madrid que puede prescribir la medicación preventiva contra el VIH está saturado por falta de recursos. Hay 500 personas esperando para acceder al programa.

partir de las siete y media de la mañana, cuando la temperatura roza los 0 grados centígrados y los rayos del sol aún no iluminan Madrid, decenas de personas esperan su turno para ser atendidas en el Centro Sanitario Sandoval, sito en la calle de mismo nombre. La peculiaridad de este centro, pionero en cuanto a investigación de infecciones de transmisión sexual (ITS), se encuentra en que es el único autorizado por la Comunidad de Madrid para suministrar la profilaxis pre-exposición al VIH (PreP) a quien así lo desee y cumpla los requisitos, principalmente orientada a hombres que practican sexo con otros hombres y trabajadoras sexuales. Las consecuencias de la pandemia del coronavirus y la falta de refuerzo de recursos tanto económicos como humanos en el Sandoval han hecho que la lista de espera para acceder al mencionado programa se sitúe en los 500 usuarios, lo que se materializa hasta en cuatro meses de retraso.

Foto: Joseph Candeloro, una de las personas que viven en España y toman la Prep.

«Soy homosexual y tomo una pastilla cada día para no contraer el VIH»Pablo Gabilondo

El Sandoval es la unidad de ITS que más tratamientos PreP administra en España y uno de los centros punteros en cuanto a la detección de personas con un perfil de riesgo de cara a contraer el VIH. Su experiencia en torno a la PreP comenzó mucho antes de que este tratamiento estuviera financiado por el Sistema Nacional de Salud (SNS), en noviembre de 2019. «Desde 2017 ya hacíamos el seguimiento y los chequeos necesarios a aquellas personas que conseguían las pastillas», comenta Jorge del Romero, director del centro en cuestión y especialista en ITS.

Javier Vaquero, a las puertas del centro.
Javier Vaquero, a las puertas del centro.

Se refiere a personas como Javier Vaquero, quien lleva dos años y medio tratándose: «Todo empezó en una consulta rutinaria en el Sandoval en la que me comentaron esta posibilidad, pero antes de que el tratamiento estuviera cubierto por el SNS. Al principio me lo tomé mal, pero luego me puse a investigar y fui consciente de que a veces, cuando estoy de fiesta y mantengo relaciones sexuales, no puedo controlar siempre el uso del preservativo, así que acabé comprando el medicamento por internet. El caso es que me lo tuvieron que mandar a Londres, porque la farmacéutica tan solo lo enviaba a los países en los que fuera legal administrarlo, y de allí unos colegas me lo hicieron llegar. La pastilla se suele tomar de forma diaria y me costaba en torno a unos 30 euros mensuales. Un euro al día, más o menos», narra este usuario.

Posibles seropositivos por falta de recursos

El Sandoval cuenta con unos 1.092 usuarios que ya han iniciado la PreP, pero tuvieron que dejar de añadir personas al programa durante el confinamiento, por lo que la lista de espera alcanza los cinco centenares de personas. «Estamos saturados y queremos que la Consejería de Sanidad permita abrir el centro por las tardes, aunque eso signifique contratar nuevos profesionales», agrega Romero, quien también apunta que las visitas al centro se han visto incrementadas desde que el programa se puso en marcha, el 20 de enero de 2020, pues con los mismos recursos tienen que atender a más de un millar de personas que lo visitan hasta cuatro veces al año por este motivo extra.

«No es solo tomar una pastilla y ya está. Primero tienen que venir para cerciorarnos de que no han contraído el VIH ni están en el periodo ventana, y después ver si cumplen los requisitos para ser incluidos en la PreP. Es una actividad asistencial muy importante para estos usuarios porque, por ejemplo, también hay que evaluar de forma semestral su función renal y la presencia de otras ITS», continúa el director del Sandoval.

«Estamos saturados y queremos que la Consejería permita abrir el centro por las tardes»

Los requisitos a los que se refiere están estipulados por el Ministerio de Sanidad. Pueden acceder al tratamiento los hombres que mantienen sexo con otros hombres y personas transexuales seronegativas mayores de 18 años que cumplan al menos dos de las siguientes condiciones, todas ellas durante el último año: tener más de diez parejas sexuales diferentes, practicar sexo anal sin protección, el uso de drogas relacionado con el mantenimiento de relaciones sexuales sin protección, recibir la profilaxis post-exposición en varias ocasiones y tener al menos una ITS bacteriana. En cuanto a las mujeres, tan solo pueden acceder al tratamiento si son trabajadoras sexuales VIH negativas que refieran un uso no habitual del condón.

Varias pastillas PrEP. (Wikimedia Commons)
Varias pastillas PrEP. (Wikimedia Commons)

Romero, por su parte, afirma que la eficacia de la prevención al VIH por medio de estos antirretrovirales ha hecho perder miedo al sida, «pero la emergencia del consumo de drogas en torno al sexo, al igual que la facilidad de encontrar parejas sexuales a través de ‘apps’, ha facilitado un incremento de la incidencia de otras ITS», en sus propios términos. Es decir, que no utilizar el preservativo por estar tomando la PreP hace que mucha gente se confíe y practique relaciones sexuales de riesgo obviando el posible contagio de distintas infecciones de transmisión sexual.

Los estragos de la pandemia

Todo funcionaba con cierta normalidad hasta que llegó el coronavirus, y con él el estado de alarma y el confinamiento. En primer lugar, desde el Centro Sanitario Sandoval se pidió a los usuarios que, si tenían la certeza de que no iban a tener prácticas de riesgo, no acudieran a recoger su medicación ni a hacerse la revisión trimestral hasta que la clínica retomara su ritmo habitual. «Por tanto, la mayoría de nosotros estuvimos sin medicar durante la primera parte de la pandemia. Esto podría parecer sencillo porque, en teoría, todo el mundo estaba en sus casas por el confinamiento, pero en la práctica no ha sido así, ya que mucha gente ha seguido teniendo encuentros sexoafectivos durante la pandemia. Y al estar sin medicar, la exposición a nuevas infecciones es mayor», en palabras de Vaquero.

En segundo lugar, al ser el Sandoval el único centro autorizado para administrarla y «teniendo en cuenta que su situación de precariedad se ha visto agravada por el covid», tal y como recalca el propio Vaquero, esto está provocando que no se pueda atender a todas las personas que quieren acceder a la medicación, lo que provoca que el riesgo de exponerse a infecciones aumente para estas personas durante ese periodo de espera.

La pastilla facilita el goce sexual

Vaquero, artista de 36 años, admite que desde que se inició en el tratamiento mantiene relaciones sexuales mucho más satisfactorias: «La pastilla nos ayuda sobre todo a los homosexuales, porque el tomarla contribuye a no ver a la otra persona con miedo, como un peligro potencial para nosotros por si nos puede contagiar. Para mí sí hay cierto placer en relacionarme con cuerpos sin plastificarme, pero sobre todo a vivir mi sexualidad sin temor».

Algo similar le ocurre a A. Alonso, enfermero en un hospital público de la Comunidad de Madrid, que intentó acceder al programa a principios de noviembre y actualmente engrosa la lista de espera del Sandoval. «Me siento desprotegido porque me han metido en una lista y desconozco cuándo me llamarán. Además, en este tiempo te piden que tengas cuidado en tus relaciones sexuales, es decir, que modifiques tu comportamiento, en cierto sentido. Si se reforzara la plantilla, la espera sería mucho menor y la situación más fácil y asequible para todos», denuncia este afectado de 33 años.

«Para mí sí hay cierto placer en relacionarme con cuerpos sin plastificarme, pero sobre todo a vivir mi sexualidad sin temor»

Alonso ya acudía al Sandoval a hacerse las pruebas rutinarias de ITS, pero decidió tomar la PreP para que su salud dependiera de él mismo y no tuviera que confiar en si la otra persona toma el tratamiento. «Dudaba si hacerlo o no, porque no deja de ser una alteración en el cuerpo, pero prefiero poder decidir sobre mi salud y, en los encuentros sexoafectivos que mantengo, disfrutar más del momento», en sus propios términos.

Alto nivel de contagio en Madrid

La situación en el Sandoval es «extrema y elevada», tal y como la denomina su propio director. «Queremos proponer al Hospital Clínico San Carlos, del que dependemos, poder administrar la PreP por la tarde. Tan solo reclamamos ajustar los recursos técnicos y humanos a la demanda asistencial que experimentamos», desarrolla Romero. Cabe destacar que este centro de salud es el único autorizado en toda la Comunidad de Madrid para desarrollar el programa.

En este sentido, Reyes Velayos, presidenta de la asociación Apoyo Positivo, desde donde trabajan por la preservación de los derechos de las personas con VIH desde 1993, demanda a la Consejería de Sanidad la autorización para que el tratamiento pueda ser dispensado en otros centros: «El Centro de Salud de Montesa, aunque depende del Ayuntamiento, podría hacerlo perfectamente. De hecho, al principio, cuando se estaba confeccionando el protocolo de prescripción en la Comunidad, ellos también se ofrecieron para posibilitar esta medicación».

Foto: Javier de Castro. Foto: Luis Milabrán

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Al fin y al cabo, los nuevos diagnósticos por infección de VIH al año en España se sitúan en torno a los 4.000 desde 2010, según los últimos datos consolidados ofrecidos por el Ministerio de Sanidad. Así pues, la Comunidad de Madrid reportaría casi el 25% de todos los nuevos contagios a nivel nacional. «En Madrid hay una falta de voluntad política para trabajar contra el VIH», determina la propia Velayos. Al respecto, desde la Consejería de Sanidad de la región confirman a El Confidencial que en el Sandoval «se han producido retrasos por la epidemia y se está trabajando para aliviar lo antes posible la lista de espera», sin concretar qué medidas han efectuado para ello.

Alonso, que además de estar en la lista de espera para empezar con la PreP también es profesional sanitario, agrega que «cuando se empezó a levantar el confinamiento, el Sandoval seguía sin realizar pruebas rutinarias porque tan solo podían atender urgencias debido a la demanda». Del mismo modo, a este afectado no le pasa desapercibido que el Sandoval sea el único centro público autorizado para prescribir la medicación: «Parece que al final todo entra dentro del negocio de la sanidad, porque sí que hay hospitales privados en los que tú puedes pagar el tratamiento. Si estás en una lista de espera como esta y ves que si pagas no sé cuánto dinero puedes acceder a ello sin esperar meses, también te lo planteas», concluye.

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