La población de adultos mayores con VIH está en aumento

Para el año 2020, se espera que más de una de casa cinco personas viviendo con el VIH alrededor del mundo tendrá más de 50 años. En 2016, ocho de cada 10 personas mayores viviendo con el VIH globalmente, se encontraban dentro de países con ingresos bajos o medios. En EE. UU. casi la mitad de las personas viviendo con el VIH y que conocen su diagnóstico tienen al menos 50 años de edad en 2015.

En los EE. UU., el VIH comenzó principalmente como una enfermedad de hombres jóvenes, pero hoy la epidemia afecta a personas de todas las edades, incluidas las personas mayores (de 50 años en adelante). Mientras que 50 puede parecer no “viejo”, a menudo es la edad actualmente utilizada por las organizaciones que realizan un seguimiento de las estadísticas relacionadas con la salud. Como resultado, a medida que esta población crece, las cuestiones relacionadas con la obtención de la enfermedad y el envejecimiento con ella reciben cada vez más atención.

La población de personas mayores que viven con VIH está creciendo por dos razones principales: 1) los potentes medicamentos contra el VIH permiten que muchas personas que viven con VIH alcancen hasta los 50 años y más; y 2) mientras que la mayoría de los nuevos casos de VIH ocurren en personas más jóvenes, las personas de 50 años o más están adquiriendo el VIH a un ritmo creciente. Para obtener más información sobre por qué más adultos mayores se están volviendo VIH positivos, consulte nuestra hoja informativa sobre Mujeres mayores: en riesgo por el HIV.

Muchos de los problemas médicos que enfrentan las personas que viven con VIH en estos tiempos tienen más que ver con las enfermedades del envejecimiento que con las enfermedades relacionadas con el VIH. Mientras que muchas preocupaciones que enfrentan los sobrevivientes de VIH a largo plazo (aquellos que han vivido con VIH durante más de diez años) se relacionan con los efectos comunes del envejecimiento, otras tienen que ver con las realidades únicas de sobrevivir con VIH durante muchos años, a menudo durante los años más devastadores de la epidemia. Para obtener más información sobre las experiencias de quienes han vivido con el VIH durante una década o más consulte nuestra hoja informativa sobre sobrevivientes de VIH a largo plazo (en inglés).

Vivir y envejecer con VIH

Los avances recientes en los medicamentos contra el VIH han tenido éxito en mantener sano el sistema inmunológico (en inglés) de las personas con menos efectos secundarios (en inglés) y menos pastillas. Sin embargo, a pesar de que las mejoras en los medicamentos contra el VIH ahora permiten que la mayoría de las personas vivan vidas largas y saludables, hay varias formas en que vivir y envejecer con VIH es diferente en comparación con el envejecimiento cuando se es VIH-negativo. Algunos de los problemas de salud de las personas mayores parecen ocurrir antes y más rápido en las personas que viven con el VIH (esto a veces se denomina “envejecimiento acelerado”).

Los científicos no están seguros de por qué sucede esto. Puede ser que tener el virus en el cuerpo conduzca a muchas de las afecciones médicas crónicas asociadas con el envejecimiento. El VIH disminuye la capacidad del sistema inmunológico para combatir las infecciones; esto a menudo se conoce como tener el sistema inmune suprimido. Por otra parte, como el sistema inmune de una persona que vive con VIH siempre está luchando para deshacerse del virus se mantiene constantemente activado o “encendido”. Después de muchos años de estar activado constantemente, el sistema inmunológico de las personas que viven con VIH puede mostrar signos de envejecimiento prematuro (muy temprano). Además, un sistema inmune activado produce inflamación. La inflamación continua parece estar relacionada con muchas afecciones, como la enfermedad cardíaca y el cáncer (en inglés).

Los medicamentos utilizados para tratar el VIH también pueden contribuir a las condiciones de salud relacionadas con el envejecimiento que se observan en las personas que viven con la condición. Aunque los medicamentos contra el VIH que se usan ahora son más efectivos y menos tóxicos que en años anteriores, aún pueden tener efectos a largo plazo que todavía no comprendemos del todo.

Desafíos de salud relacionados con el envejecimiento

Expectativa de vida: En la mayoría de los países, las mujeres en la población general viven de cuatro a cinco años más que los hombres. Sin embargo, las mujeres viviendo con VIH en general no viven más tiempo que los hombres viviendo con VIH. En otras palabras, las mujeres que viven con el virus pierden esa expectativa de vida más larga comparado con los hombres.

Comorbilidades: Las comorbilidades se refieren a afecciones médicas que las personas padecen, además del VIH. Esto incluye cosas como la diabetes (en inglés)la enfermedad hepática (en inglés)la anemia y la presión arterial alta. En comparación con las personas VIH negativas, las personas que viven con VIH tienen más probabilidades de tener condiciones comórbidas.

Enfermedad cardíaca: A medida que la gente envejece, aumenta el riesgo de ataque cardíaco y derrame cerebral. Entre las mujeres postmenopáusicas (en inglés), la enfermedad cardíaca puede ser especialmente grave porque la mayoría de las mujeres que mueren repentinamente por una enfermedad cardíaca no presentan síntomas previos.

Estudios recientes sugieren que la activación inmune e inflamación persistentes en personas que viven con VIH pueden contribuir al desarrollo de placas (zonas duras) en los vasos sanguíneos, lo que puede aumentar el riesgo de ataques cardíacos y derrames cerebrales. Estudios recientes muestran que las estatinas, un tipo de medicamento para reducir el colesterol, pueden reducir la acumulación de placas en las arterias de las personas que viven con VIH. Por ende, las estatinas quizá puedan reducir la enfermedad cardiovascular en personas que viven con VIH.

Para una buena salud del corazón, las personas que viven con VIH deben hablar con sus proveedores de atención médica sobre cómo controlar los niveles de colesterol, la presión arterial y el nivel de azúcar en la sangre. También considere los hábitos de protección cardíaca, como el ejerciciodejar de fumar y seguir una dieta saludable (en inglés). Para más información, consulte nuestra hoja informativa sobre Cuidando tu corazón.

Cánceres (en inglés): Se reconoce que el VIH aumenta el riesgo de ciertos cánceres relacionados con el VIH/SIDA. La ciencia ahora muestra que el VIH también aumenta el riesgo de cánceres no relacionados con el VIH/SIDA. Estos tipos de cáncer incluyen cáncer anal, cáncer de hígado, cáncer de pulmón y linfoma de Hodgkin.

Es importante realizarse exámenes de detección de cánceres que se sabe que ocurren con mayor frecuencia en personas que viven con VIH (como cáncer de cuello uterino) y de aquellos cánceres comunes (incluidos mama, colon y próstata).

Anemia: Si bien la anemia ya no es un problema tan grave como lo fue al principio de la epidemia de VIH, casi un tercio de todas las mujeres que viven con el VIH aún experimenta anemia leve debido a una variedad de factores. Incluso, se ha demostrado que la anemia leve aumenta el riesgo de muerte en personas que viven con VIH. En las personas mayores, la anemia se asocia con menos fuerza muscular, dificultad para pensar y un mayor riesgo de caídas.

Los análisis de sangre para la anemia son bastante sencillos y pueden ayudar a señalar su causa. Dependiendo de la causa de su anemia, su proveedor le recomendará el tratamiento adecuado. La mayoría de los proveedores evalúan regularmente la anemia cuando realizan análisis de sangre de rutina para controlar la enfermedad del VIH. Para obtener más información, consulte nuestra hoja informativa sobre Anemia en las mujeres.

Enfermedad ósea (en inglés): La debilidad en los huesos se asocia con el avance de la edad, especialmente en las mujeres después de dejar de tener períodos menstruales (en inglés). La pérdida de densidad ósea puede provocar osteoporosis, lo que debilita los huesos y aumenta el riesgo de que los huesos se fracturen. Las personas que viven con VIH de ambos sexos tienen más probabilidades de desarrollar osteoporosis que las personas VIH-negativas.

Una prueba fácil e indolora llamada prueba de densitometría ósea (DEXA, por sus siglas en inglés) puede ayudarle a usted y a su proveedor de atención médica a evaluar su salud ósea y determinar si está en riesgo de sufrir una fractura grave. Se pueden recomendar suplementos (en inglés) de vitamina D y calcio. Medicamentos recetados para ayudar a revertir la pérdida ósea también están disponibles.

Para obtener más información sobre las condiciones específicas por las cuales las personas que viven con el VIH están en riesgo, consulte nuestras hojas informativas en la sección “Salud y problemas médicos” de nuestro sitio web.

¿Qué más puede hacer?

Si bien estos desafíos de salud pueden parecer desalentadores, en realidad muestran que las personas que viven con VIH ahora tienen largas vidas que son lo suficientemente sanas como para morir por los mismos tipos de afecciones que la población general. Debido a que las personas que viven con VIH pueden enfrentar estos problemas médicos antes, es importante que las personas que viven con VIH y sus proveedores estén al tanto de estos problemas y tomen las medidas adecuadas. Todavía hay mucho que puede hacer para mantenerse saludable y vivir una vida plena. Aquí hay algunas sugerencias para comenzar:

“Eres tan viejo como te sientes”

Los psicólogos han demostrado que hay algo de verdad en esto. Tener una actitud positiva hacia la edad puede tener un efecto positivo en la salud. Además, aquellos que se sienten más jóvenes que sus años reales tienden a evitar muchos de los inconvenientes asociados con el envejecimiento. Mientras más crédito otorgue a sí mismo en cualquier parte de la vida y cuanto más resalte lo que SÍ PUEDE hacer, más probabilidades tendrá de ser “joven de corazón”.

Tratamiento del VIH

Las guías de tratamiento estadounidenses (en inglés) recomiendan que todas las personas que viven con el VIH comiencen el tratamiento del VIH, independientemente de su recuento de células CD4 o de su edad.

Muchas personas mayores ya están tomando medicamentos para otras afecciones. Es importante saber si los medicamentos contra el VIH interactuarán con estos medicamentos, como los utilizados para la presión arterial alta o el colesterol alto. Por lo tanto, es importante que informe a su proveedor de atención médica acerca de los medicamentos de venta libre, los medicamentos recetados, las hierbas, las vitaminas o los suplementos (en inglés) que toma, de modo que pueda identificar cualquier posible interacción con medicamentos (en inglés).

Monitoreo de su salud general

Es importante que cualquier persona mayor de 40 años preste mucha atención a su salud y se someta a exámenes regulares a modo de prevención. Si está viviendo con VIH, es importante estar atenta a los problemas tempranamente, para que pueda tomar decisiones saludables lo antes posible. Además de realizarse chequeos regulares que busquen signos de las afecciones mencionadas anteriormente, asegúrese de que sus chequeos también busquen problemas cognitivos (cambios en el pensamiento o la memoria), enfermedad hepática, enfermedad renal, anomalías metabólicas y de la forma del cuerpo, diabetes y problemas de salud mental, incluida la depresión.

El estigma y la necesidad del apoyo social para adultos mayores que viven con VIH

El proceso de envejecimiento en sí puede reducir los niveles de energía, restringir los encuentros sociales y disminuir las capacidades físicas y mentales. Esto significa que las personas mayores que viven con VIH pueden sufrir más problemas emocionales y estrés físico que otros.

El estigma también puede dificultar las cosas. Existe el estigma de vivir con la enfermedad del VIH y el estigma de la discriminación por edad. Esto puede dificultar que las personas mayores encuentren apoyo. En primer lugar, pueden sentirse avergonzadas y dudar en contarle a alguien que tienen VIH. En segundo lugar, es posible que no se sientan cómodas en los grupos de apoyo que incluyan a personas más jóvenes.

Sin embargo, es importante que las personas mayores que viven con VIH busquen apoyo. La falta de apoyo puede conducir a la depresión. Un consejero de salud mental, un educador de salud o un compañero consejero pueden ayudarlo. Algunos compañero consejeros pueden haber tenido experiencias similares y pueden compartir formas saludables de enfrentarlo.

Quizá le resulte útil escuchar las historias de personas mayores que viven con el VIH; historias de mujeres y hombres, algunos de los cuales han estado viviendo con el VIH durante años, y algunos de los cuales han sido diagnosticados recientemente con VIH.

Cuidando de sí misma

Hay mucha investigación y atención centrada en el envejecimiento y el VIH. Con esto pueden surgir avances en la atención y el tratamiento de las personas mayores que viven con el VIH. Mientras tanto, es importante que las personas de mediana edad y las personas de mayor edad que viven con el VIH sean examinadas regularmente en busca de signos de cambios con su VIH, así como signos de enfermedades asociadas con el envejecimiento. Esto incluye pruebas de cáncer, problemas cardíacos, trastornos óseos y otros problemas de salud que se están volviendo más comunes entre las personas que viven con el VIH a medida que envejecen.

Por último, una de las cosas más valiosas que puede hacer es mantener una actitud positiva. Tener una actitud positiva u optimista puede afectar positivamente su cuerpo y su salud en general. Tal vez le resulte útil prestar atención a las cosas por las que está agradecida, a la abundancia de vida que le rodea o a la intención con la que desea vivir.