Los enfermos de Sida: Los otros abandonados en la pandemia que no toman sus retrovirales

Los enfermos de SIDA han sido los grandes olvidados durante la pandemia del COVID-19. Miles de ellos en Iberoamérica, en concreto en 28 países de la zona, aseguran no haber tomado sus medicamentos retrovirales con la frecuencia que le fue recetada debido al confinamiento en sus hogares. La ONU ya ha alertado de este nuevo “olvido”.

Desde el comienzo de la pandemia los latinoamericanos pacientes de VIH comenzaron a tener problemas para adquirir sus antirretrovirales. En Latinoamérica siete de cada diez personas que fueron parte de un estudio regional sobre las necesidades de las personas que viven con el VIH, durante la crisis del COVID-19, expresaron no contar con el debido tratamiento durante la pandemia por el encierro de más de 60 días. 

Según una encuesta realizada en línea a unas 2.300 personas de 28 países de la región,  la agencia de la ONU que encabeza la batalla contra el VIH/SIDA declararon que pese a los esfuerzos de comunicación de las autoridades nacionales de salud y las organizaciones internacionales que dirigen la respuesta a el COVID-19, el 31% de esas personas comentaron que no habían recibido suficiente  información sobre cómo prevenir la transmisión del nuevo coronavirus. 

Por otro lado más de la mitad, el 56% detallaron que no tienen suficiente equipo de protección personal, mientras que el un  22% de las personas en dicha encuesta revelaron que las mascarillas son una protección para poder combatir el COVID-19.  

A su vez Claudia Cardenal, una mujer transgénero de la región comentó que la oferta de servicios prestados durante la pandemia del COVID-19 no se refleja en las opciones para las personas que viven con VIH/SIDA. Cardenal explicó que solo le queda tratamiento para un mes de antirretroviral a pesar que según la Organización Mundial de la Salud recomienda que se deba tener al menos suministro para unos tres meses para las personas con VIH. 

No obstante, la encuesta reveló también que la mitad de las personas con VIH tienen dificultad para conseguir su tratamiento de antirretroviral durante dicha pandemia de COVID-19 y que solo dos de cada diez personas recibieron su tratamiento de antirretroviral en sus viviendas. 

                                Un científico experimenta con retrovirales.

De la misma forma, también expuso que solo un 30% de la población con VIH en Latinoamérica se le ha brindado la opción de telemedicinas para personas que necesitan apoyo de un psicólogo y problemas con la ansiedad.  

Así mismo un 56% de los encuestados creen que pueden sufrir violencia física, psicológica o de forma verbal debido a que viven con VIH durante la pandemia del COVID-19. 

Mientras que un 40% expresó no saben donde ir o llamar en caso de una emergencia por casos de violencia o discriminen por vivir con VIH,  el miedo provocó que tres de cada diez abstuvieran de acceder a los servicios durante la cuarentena.  

A consecuencia de la cuarentena por el temido COVID-19 es posible que pueda aumentar e incentivar el estigma y el discrimen. Un ejemplo de esto, en países que tienen reglas de género para salir de la casa durante el confinamiento, la violencia hacia personas con una identidad o expresión de género diferente a la que aparece en una identificación oficial puede aumentar.  Una de las mayores preocupaciones de los enfermos  que la encuesta reveló fue el miedo a la falta de ingresos. 

Las restricciones de movilidad y las cuarentenas de los diferentes países en Latinoamérica han contribuido a que un 40% de las personas que necesitan abandonar sus hogares para trabajar pierdan sus ingresos. 

Este estudio reveló que claramente la respuesta por parte de los Gobiernos y sus departamentos de salud tienen que considerar las realidades de las personas y centrarse en eliminar todo tipo de barreras que atraviesan las personas con VIH para protegerse y a sus comunidades. En Latinoamérica, se estima que hay 1,9 millones de personas viviendo con VIH y 1,2 millones con acceso a tratamiento.