Tony no transmite el VIH a pesar de que lleva 19 años viviendo con el virus.

ste 7 de abril, el Dia Internacional de la Salud 2021 impulsa la importancia de construir un mundo más justo y saludable, como precisamente promueve Antonio García (Tony), quien tras 19 años de vivir con el VIH, comparte su historia de vida mostrando orgulloso que ha logrado ser indetectable, por lo que no transmite la enfermedad a otras personas.

Se considera que una persona que vive con el VIH está indetectable cuando en las pruebas de laboratorio no se identifica este virus en su sangre.

“Después de ser diagnosticado con el VIH es que hay que darle más sentido a la vida, porque el sentido que tiene la vida es seguir viviendo”, asegura Tony, mientras explica que para llegar a ser indetectable es necesario ser adherente al tratamiento con los Medicamentos Antirretrovirales (ARV), lo cual se logra tomando la cantidad correcta de las pastillas en los horarios indicados por el médico.

El Estado dominicano suministra de manera gratuita los ARV en las 77 Unidades de Atención Integral de Salud (SAIS) que existen a nivel nacional, donde además se ofrecen consultas médicas, apoyo emocional y psicológico a través de personal de salud que incluye a la figura de Navegador Par, los cuales son Personas que Viven con el VIH (PVVIH) entrenadas y capacitadas para orientar y apoyar a otras PVVIH.

Tony cuenta que se desempeña como Navegador Par de la SAIS del municipio Sabana Grande de Boyá, donde instruye a los pacientes bajo su responsabilidad para que cuiden su salud y calidad de vida, asistiendo a sus citas médicas, durmiendo bien, alimentándose adecuadamente y haciéndose adherentes al tratamiento, como forma de que los medicamentos protejan sus células y no hagan resistencia.

Esta función, Tony la complementa con la labor humanitaria que desarrolla en comunidades apartadas con el apoyo del Plan de Emergencia del Presidente de los Estados Unidos para el Alivio del SIDA (PEPFAR) y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo (USAID), que incluye educación, orientación y entrega de raciones alimenticias a personas que viven con el VIH en condiciones de pobreza, especialmente a personas migrantes.

Con el uso persistente y correcto de los ARV, la persona se hace indetectable, pero para continuar así es imprescindible que permanezca de manera prolongada e ininterrumpida con el tratamiento, acorde a datos compartidos por el Programa de las Naciones Unidas sobre VIH/SIDA (ONUSIDA), los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y otras instancias de salud de relieve mundial.

A sus 48 años de edad, casado y con dos hijos, Tony confiesa que el VIH cambió su vida para bien, porque le dio un nuevo sentido. Ahora vive una vida feliz y organizada, y se preocupa más por su salud.

“Tengo mi trabajo y mi conuco y eso no me afecta en nada. Ahora trabajo para tener una buena alimentación, antes lo hacía para comprarme ropa. Cuando una persona es diagnosticada con VIH positivo, muchas veces piensa que su vida acabó, pero no es así. Yo me pongo como ejemplo”, afirma Tony con una amplia y alegre sonrisa.