El estigma podría alargar la pandemia de COVID-19 como lo hizo con el VIH

La experiencia de la discriminación que han sufrido los pacientes con VIH-SIDA puede ser aplicada a la crisis del coronavirus para evitar que las personas tomen represalias contra los enfermos o que estos eviten buscar ayuda por miedo y estigma. En algunos países se han utilizado leyes existentes o nuevas legislaciones específicas de COVID-19 para criminalizar la supuesta exposición o transmisión de la enfermedad, dando como resultado el encarcelamiento de más personas en prisiones abarrotadas.

El Programa de las Naciones Unidas sobre el VIH-SIDA (ONUSIDA) publicó este jueves nuevas directrices para reducir el estigma y la discriminación en el contexto del COVID-19. La guía se basa en la evidencia más reciente de lo que funciona para reducir esos lastres en relación con el VIH, y que puede aplicarse a la pandemia en curso.

Desde el inicio del brote del nuevo coronavirus, se han reportado numerosas formas de estigma y discriminación, incluida la xenofobia contra personas que se cree que son responsables de llevar el COVID-19 a los países, ataques a trabajadores de la salud y abuso verbal y físico hacia las personas que se han recuperado de la enfermedad.

También se han informado ataques contra poblaciones que enfrentan estigma y discriminación preexistentes, como quienes viven con el VIH, las minorías sexuales y de género, los trabajadores sexuales y los migrantes.

“A raíz del miedo y la incertidumbre que surgen durante una pandemia, el estigma y la discriminación aparecen rápidamente. Estos son contraproducentes, exponen a las personas a la violencia, el acoso y el aislamiento, impiden que las personas accedan a los servicios de salud y que las medidas de salud pública controlen eficazmente las pandemias”, expresó en un comunicado Winnie Byanyima, directora ejecutiva de ONUSIDA.

La nueva guía emitida por la agencia ofrece soluciones en seis áreas específicas: comunidad, lugar de trabajo, educación, atención médica, justicia y situaciones de emergencia o humanitarias. Recomienda entre otras cosas, el apoyo psicosocial a las comunidades, así como la educación y la capacitación en todos los sectores.

Aprendiendo de las lecciones del pasado

Según ONUSIDA, al igual que con la epidemia del VIH, el estigma y la discriminación pueden socavar significativamente las respuestas al COVID-19. Las personas que han internalizado el estigma o anticipan actitudes negativas tienen más probabilidades de evitar los servicios de atención médica y es menos probable que se hagan la prueba o admitan los síntomas, lo que, en última instancia, enviará la pandemia a la clandestinidad.

“Sabemos qué funciona y qué no, sabemos cómo cambiar las creencias y el comportamiento. Durante los últimos 30 años hemos estado liderando con éxito la respuesta al VIH, acumulando valiosas experiencias, conocimientos y sabiduría a lo largo del camino. Queremos compartirlas para mejorar la vida de las personas y hacer nuestra contribución para superar la pandemia de COVID-19″, explicó Alexandra Volgina, coordinadora de programa de la Alianza mundial para eliminar todas las formas de estigma y discriminación relacionados con el VIH.

Criminalización del virus

Los expertos advierten que en algunos países se han utilizado leyes penales existentes o nuevas legislaciones específicas de COVID-19 para criminalizar la supuesta exposición o transmisión de la enfermedad poniendo a más personas en cárceles abarrotadas, centros de detención y otros entornos cerrados donde el coronavirus se transmite fácilmente.

“No hay mayor manifestación de estigma que el consagrado en la ley. El uso de la ley penal u otras medidas represivas injustificadas y desproporcionadas en relación con el COVID-19 está teniendo un impacto devastador en los más vulnerables de la sociedad, incluidas muchas personas que viven con el VIH, exacerbando las desigualdades y perpetuando el estigma”, dijo Edwin J. Bernard, director ejecutivo de HIV Justice Network.

Bernaard agregó que las medidas que respeten los derechos humanos y empoderen a las comunidades serán infinitamente más efectivas que el castigo y el encarcelamiento.

“Esperamos que estas recomendaciones basadas en la evidencia para reducir el estigma y la discriminación relacionados con el COVID-19 marquen la diferencia para quienes más lo necesitan”, expresó.

Los informes de los primeros días de la pandemia incluyen discriminación relacionada con el género y la violencia, la focalización en poblaciones clave, incluidas las trabajadoras sexuales, y los arrestos y golpizas de personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales.

En abril de 2020, luego de una serie de informes de violencia y estigma y discriminación derivados de la implementación de las medidas COVID-19, ONUSIDA comenzó a identificar las acciones necesarias para responder, y en agosto publicó el informe Derechos en una pandemia, que destaca muchos de los abusos de derechos humanos que tuvieron lugar al principio de la respuesta al COVID-19.